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Informe sobre cadenas de valor

La Fundación Pueblos del Sur elaboró un informe sobre las cadenas de valor de 5 productos básicos (aceite, azúcar, leche, pan y yerba mate) para la AEC de Rosario, que aporta información acerca del grado de concentración de los encadenamientos y extrae conclusiones pertinentes referidas al proceso de fijación de precios.

A continuación se muestran las principales conclusiones que se desprenden de la investigación.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El objetivo del trabajo es indagar acerca de la composición, el funcionamiento y la problemática de los encadenamientos productivos de los cinco productos seleccionados: yerba mate, leche, azúcar, aceite y pan; de esta manera, se pretende mejorar la comprensión acerca del grado de concentración a lo largo de los encadenamientos, aspecto que influye sensiblemente en el proceso de fijación de precios.

A continuación se presentan algunas de las reflexiones principales que se desprenden del análisis realizado, aclarando que se han seleccionado algunas de las más significativas respecto del objeto del presente estudio.

a. Sectores industriales concentrados en pocas empresas

Un breve repaso de los cambios más importantes que se dieron en el entramado productivo argentino durante la década de los 90 permite identificar: la tecnificación de varios sectores, la reducción de costos de transporte y la integración vertical. Esto trajo como resultante la desaparición de pequeños y medianos empresarios y productores, la disminución del empleo local, la escasa redistribución de la renta al interior de las cadenas y mayores asimetrías respecto a los grandes establecimientos que operan como grupos económicos nacionales y extranjeros.

A partir del año 2001, dos factores particulares ayudan a explicar la continuación del proceso de concentración económica: por un lado, los segmentos empresarios que se vieron favorecidos por el abandono del modelo de tipo de cambio fijo, al insertarse en mercados externos con creciente expansión; y por el otro, la integración de empresas a través de fusiones y adquisiciones, que les permitió incrementar su participación de mercado y reforzar su posición dominante obtenida en años anteriores.

En esta última línea, la concentración se desarrolló a través de dos formas: una, mediante las compras de empresas chicas por parte de empresas grandes; y la otra, por medio de maniobras anticompetitivas y abusos de posición dominante que dieron como resultado una mayor participación de mercado de las firmas y grupos más poderosos.

Además, algunos de los principales complejos productivos no sólo están altamente concentrados, sino que se encuentran en manos de grandes capitales extranjeros, lo que implica para las economías provinciales un gran foco de atención en la medida que los centros de decisión se encuentran en el extranjero y una proporción considerable del excedente generado se orienta a remesas o inversiones foráneas.

Cabe aclarar que la existencia de grandes empresas no es un mal en sí mismo; el problema aparece cuando las firmas dominantes logran imponer sobre el mercado condiciones de producción y consumo que va en detrimento del desarrollo de otras empresas o consumidores, causando prejuicios al conjunto de la economía, ya sea por la destrucción de puestos de trabajo, como por una desigual distribución del ingreso al final del proceso.

En estos casos, la ausencia de mecanismos que regulen las relaciones intra e intersectoriales (por ejemplo, sobre el ejercicio de prácticas oligopólicas) agrava la situación y contribuyen a profundizar una matriz distributiva sumamente regresiva, que todavía existe en el país, con fuerte presencia en varias cadenas de valor, como las analizadas en el presente informe.

b. Concentración en la etapa de distribución

Los cinco productos antes mencionados son alimentos de consumo masivo, los cuales se comercializan principalmente a través de las cadenas de supermercados que tienen presencia en prácticamente todos los centros urbanos del país.

Uno de los sectores que viene aprovechando el alza en el consumo registrado en los últimos años es justamente el supermercadismo. Según datos del INDEC, las grandes cadenas facturaron $11.938.928 millones en el mes de junio de 2014, mientras que las cadenas medianas registraron ventas por $2.685.030 millones durante el mismo período. Según la Comisión de Defensa de la Competencia el grado de concentración de los supermercados es considerado como “muy alto”, ya que tres cadenas acapararían más del 80% de las ventas.

Es importante resaltar la fuerte presencia de las cadenas de supermercado en la distribución de todos los productos analizados, al mismo tiempo que una gran capacidad para establecer sus propias políticas de precios, frente a una demanda atomizada y sin una regulación en defensa del consumidor que le garantice un equilibrio en la posición negociadora. Esto significa que más allá de la composición de los encadenamientos productivos, el eslabón de distribución es un actor relevante en el resultado final de la cadena, ya sea en cuento a precio, como a las condiciones de compra y venta.

c. Influencia de la concentración en la fijación de precios

Es importante recordar que la inflación es un proceso muy complejo en el que intervienen múltiples causas que hacen a la generación y propagación del aumento generalizado del nivel de precios. Por ello, existen distintas teorías que explican el proceso inflacionario, y que dan como resultado diferentes instrumentos y herramientas de política económica para su control.

Entre estas interpretaciones, resulta pertinente considerar aquella que hace foco en la concentración económica, ya que es una característica presente en la estructura económica argentina actual.

Además, es común observar que los sectores concentrados han tenido una mayor capacidad para sostener una política de precios, tal como señalan las teorías de los mercados imperfectos, en contraposición a lo que sería una tendencia hacia una competencia perfecta.

Esta situación, junto con otras cuestiones relevantes, ayuda a comprender el complejo proceso de incremento de los precios que se ha dado en los últimos años en Argentina.

Una práctica muy común a la hora de explicar la inflación tiende a soslayar la información básica sobre cómo y quiénes participan en el proceso de formación de precios, asignando toda responsabilidad a la influencia que las políticas promovidas por los gobiernos nacionales tienen sobre las variables macroeconómicas. Es muy común en estas visiones no tomar en cuenta a un actor fundamental dentro de la cadena de valor: el empresario.

Por lo tanto, es importante analizar la formación de precios en mercados oligopólicos u oligopsónicos e identificar posibles prácticas desleales por parte de estas empresas.

En un contexto de concentración y poder dominante de las empresas en las cadenas de valor de productos básicos, con baja elasticidad de demanda, la aplicación de políticas restrictivas -monetarias o fiscales- pueden generar mayores niveles de concentración y desigualdad en la distribución del ingreso. Esto sucede ya que las empresas con poder de mercado difícilmente releguen sus pautas de ganancia, por lo que es común observar que una merma en la demanda es compensada con un incremento de precios por encima de su margen sobre costo.

En consonancia con esto último, vale la pena destacar la Ley que recientemente aprobó el Congreso de la Nación sobre la Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo, lo que constituye una herramienta fundamental para el Estado, que tienen la responsabilidad de proteger a las actores más débiles de las cadenas de valor, y a los consumidores, para que no sólo puedan acceder a comprar lo que necesitan, sino que también lo puedan hacer en calidad y precio razonable.

 

Para más información, comuníquese a fundacion@pueblosdelsur.org



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