Noticias

Más serios con la pobreza

La pobreza es un tema que merece especial atención porque refiere a personas, compatriotas, que no cuentan con las condiciones necesarias para vivir dignamente, desarrollarse e integrarse armónicamente en su comunidad.

Existe un consenso generalizado acerca de que los países (principalmente los gobiernos, pero también toda la comunidad) debe asumir el compromiso de terminar con este flagelo; tal es así, que la erradicación de la pobreza extrema, es el objetivo número uno de la Agenda del Milenio y de la Nueva Agenda del Desarrollo impulsada por la Organización de las Naciones Unidas.

Cuando se habla de pobreza se hace referencia a una trama compleja de elementos que afectan y condicionan la vida personal, familiar y de toda una comunidad que no ha sido capaz de administrar equitativamente sus recursos, no sólo los económicos, sino también los culturales, políticos y sociales para garantizar mínimas condiciones de igualdad para todos sus miembros. Por lo tanto, hablar de pobreza requiere, cuanto menos, prudencia y compromiso, desde una óptica que nos asigne a todos, alguna cuota de responsabilidad.

El éxito de las políticas para combatir el flagelo de la pobreza no debe confundirse con el debate en torno a las estadísticas que lo miden, ya que el riesgo de que se desnaturalice el problema siempre está presente y vinculado a quienes tienen intereses ocultos contrarios a su resolución efectiva.

En estos días se ha generado cierta controversia en vista de las conclusiones que algunos medios de comunicación extrajeron de un estudio privado acerca de la cantidad de pobres en Argentina, utilizando como un mero indicador del éxito (o fracaso) de un gobierno respecto a su intervención en la materia. Es cierto que medir la pobreza sirve para analizar la magnitud del problema y evaluar el éxito de las políticas implementadas para solucionarla, pero si el esfuerzo técnico queda reducido a un frío número “más alto o más bajo”, entonces se subestima la magnitud del compromiso que deben hacer todos los componentes de una comunidad para terminar con este flagelo.

Esto no pasa solamente cuando se habla de pobreza; mismo comentario puede hacerse respecto a la medición de la inflación o el gasto público, entre otros guarismos. Algunas interpretaciones acerca de los indicadores, sean de fuentes oficiales o privadas, refieren superficialmente a la compleja trama de los problemas, y hacen énfasis en las estadísticas para sostener determinados discursos. Es por eso que mucho se habla de que los precios aumentan, pero poco del poder de mercado que tienen las empresas para fijarlos arbitrariamente; hoy vuelve a la tapa de los diarios que en Argentina hay muchos pobres, pero por otro lado se tiraniza la presión fiscal condicionando un análisis más amplio y profundo acerca de la distribución de la riqueza.

En buena hora que el tema de la pobreza ha ganado relevancia en el debate público. Es compromiso de todos que no sea meramente para atender a los intereses partidario o políticos de quienes los ponen en la escena mediática. Erradicar la pobreza es uno de los principales desafíos de la comunidad como un todo y ponerlo en tapa someramente, sin abordarlo desde su integralidad, es atentar contra las posibilidades de encararlo responsable y solidariamente.

Fotografía: Florencia Vizzi



Sumate a nuestra comunidad. Seguinos en nuestras redes!

fundacionpueblosdelsur @FPS_Rosario