“Es una manera clara de defender el bolsillo”
Entrevista con Daniel Guida. El economista y docente resaltó los efectos positivos del programa Precios Cuidados y destacó el involucramiento de la comunidad y los gremios. “La cuestión de la inflación no sólo depende del gobierno”, dijo. En una entrevista con el eslabón, el especialista también se refirió a otros temas, como paritarias y Ganancias.
Por Guillermo Griecco
Antes de participar de una jornada de capacitación para trabajadores de distintos gremios de Rosario “en defensa del salario y contra los aumentos especulativos de precios”, realizada en el teatro de Empleados de Comercio, el economista y docente de la UNR Daniel Guida conversó con el eslabón sobre el plan Precios Cuidados, devaluación, inflación, paritarias y el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para los asalariados. El especialista expuso en el encuentro que sirvió para que sindicalistas de Judiciales, La Bancaria, Sadop, Mercantiles, Telefónicos, entre otros gremios, trazaran un balance de la campaña de control de precios en supermercados que vienen realizando desde la implementación de Precios Cuidados, un programa que busca contener la remarcación abusiva en las góndolas. “Lo veo muy positivo, es algo nuevo. Es una acción comunitaria para pensar que la cuestión de la inflación no sólo depende del gobierno”, sostuvo el profesor de Macroeconomía de la Facultad de Ciencias Económicas e integrante de la Fundación Pueblos del Sur.
—¿Cómo observa el funcionamiento del programa Precios Cuidados a más de tres meses de su aplicación?
—Es algo positivo el hecho de que el plan Precios Cuidados que largó el gobierno nacional y que fue recogido por la comunidad y especialmente por gremios y trabajadores, permita el desarrollo de una acción de tipo más comunitaria en el sentido de empezar a pensar seriamente que la cuestión de la inflación no es sólo una cuestión que depende del gobierno, sino que también depende de los consumidores y por lo tanto de toda la comunidad. Es una manera clara de defender el bolsillo y lo veo muy positivo, como algo nuevo. El aspecto de lo que el plan influye en el verdadero desarrollo de los precios va a llevar un tiempo mayor hasta que la comunidad de alguna manera se organice y vaya tomando más conciencia y haga valer el poder que tiene una comunidad cuando se organiza frente a posiciones monopólicas u oligopólicas, empresarios y todos aquellos que tienen poder de decisión sobre la formación de los precios.
—¿Cree que esta vez el consumidor se ha involucrado más y ha puesto el foco en cuestionar a formadores de precios?
—Es un cambio de paradigma en el sentido de que cada vez que hay un proceso de inflación muchos comunicadores sociales o sectores interesados nos hacen ver que es un problema de la “macroeconomía”. Si bien el gasto público y la emisión monetaria son algunas formas de explicar la inflación no necesariamente son la única respuesta que tiene en el caso específico de nuestra sociedad argentina. Hay que continuar con la discusión. Es una tarea vinculada al poder real de la sociedad. Cualquier organización oligopólica o monopólica que tiene poder para imponer condiciones (precios) se hace difícil cualquier combate para disciplinarlos.
—La devaluación desencadenó una aceleración en la suba de precios, que en realidad ya venía de fines del año pasado. ¿Cuál es el impacto de esta medida económica?
—Es evidente que la devaluación, que fue un salto desde le punto de vista del porcentaje, ya que la moneda se devaluó un 20 por ciento en tres días, origina un desequilibrio en las variables macroeconómicas y por lo tanto en la formación de los precios y en el desarrollo de los precios relativos. De manera que en los primeros meses del año hubo una gran agitación sobre el tema y se va desarrollando a partir de cómo se produce el traslado a los precios internos ese impacto que ha tenido la devaluación, que no necesariamente tendría que ser trasladado a precios internos con el mismo impacto en términos nominales de la devaluación. Acá los empresarios se pasaron y quisieron dolarizar ganancias. En este sentido si hay una actitud negativa que viola disposiciones y leyes vigentes, una buena medida es que el gobierno tome partido en el asunto, como lo está haciendo, con la debida premura y justicia del caso para que si hay que condenar y multar (a quienes no respeten el plan Precios Cuidados) todo llegue a la práctica para que también la población, que está haciendo un esfuerzo, entienda que no va en chiste y que la ley es pareja para todos. Después el gobierno ha ido tomando medidas, algunas van teniendo resultados y otras son de largo alcance, incluso faltan otras medidas. Con relación al reacomodamiento de lo que son variables monetarias y fiscales a la nueva situación, el gobierno está haciendo una parte del trabajo. Un tema son los subsidios, que se acomodarán con el tiempo para que no se perjudique al conjunto de los trabajadores. También el Banco Central ha venido tomando medidas monetarias, entre ellas la desdolarización de sus carteras.
—¿Qué consideración hace del proceso abierto de negociación salarial en paritarias?
—Las paritarias son uno de los temas ejes de la cuestión. La paritaria es una cosa muy buena, un logro de todos los argentinos que tenemos que defender como forma correcta y objetiva de discutir las cuestiones salariales entre patronal y obrero con la mirada siempre atenta del gobierno.
—Algunos sindicatos reclaman “paritarias libres”…
—Son cuestiones normales en el desarrollo institucional de las relaciones entre capital y trabajo. Esto no ocurre sólo en la Argentina. Muchas veces es más el comentario periodístico que lo que es real en términos de la discusión salarial. Yo no tengo conocimiento de que haya habido algún decreto del Poder Ejecutivo sobre alguna mesa de negociación diciendo que el tope de suba salarial era tanto. Hay que ser cuidadosos y respetuoso de la libertad de contratación, con una mirada del Estado desde el punto de vista del bien común. Cualquier circunstancia que de alguna manera desacomode al conjunto de la sociedad creo que el Estado y el gobierno, que conduce el Estado, tiene que resolverlo o ayudar a resolverlo.
—El gobierno dijo que podría analizar el impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría. Este reclamo se escucha tanto en centrales obreras opositoras como oficialistas. ¿Qué opina?
—Es una discusión larga sobre si el impuesto a la Ganancias es un impuesto al trabajo, es una discusión muy interesante. Yo particularmente tengo una idea en el sentido de que lo ideal sería que los trabajadores no sufran descuentos por impuestos ya que ellos están de alguna manera vendiendo su fuerza de trabajo, no están lucrando ni están obteniendo ganancias. Ahora, hay que buscar formas creativas de resolver y equiparar los ingresos que el Estado dejaría de recibir. Hay que buscar formas que sean menos regresivas y es un debate que se debe darse toda la sociedad, no es un tema de la economía. Tenemos que discutir una reforma impositiva profunda donde se haga lo más justo posible en cuanto a la carga fiscal y a la distribución del ingreso.
Artículo publicado en El Eslabón, el 12 de abril de 2014.