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No es oro todo lo que brilla

La Fundación Pueblos del Sur participó con la publicación de un artículo en el diario El Eslabón.

Hace tiempo que el ingreso de dólares se ha convertido en una meta casi inalcanzable en la economía argentina, objetivo inconcluso hacia el final de la administración anterior y panacea necesaria para el despegue del país para las autoridades del Ministerio de Hacienda actual.

Los gobiernos siempre están a disposición, como también a la caza, de los flujos internacionales de capitales. La llegada de dólares es bienvenida en cualquier economía emergente y ha permitido, en muchos casos, vigorizar la actividad, como así también equilibrar considerables déficits externos.La financiación de proyectos de inversión productiva, la promoción del cambio tecnológico y la facilitación del comercio internacional, han sido, en teoría, alguno de los beneficios que han aprovechado los países con escaso ahorro interno.

Pero estos potenciales beneficios que elogian y venden por distintos medios de comunicación los economistas más ortodoxos como resultados inalterables que solucionarían todos los problemas nacionales, suelen traer aparejados posibles riesgos que rara vez son enunciados o, menos aún, cuantificados en términos reales por sus costos.

Hacer una mirada histórica sobre las últimas crisis a nivel mundial, nos permite observar que buena parte de ellas se originaron en la inestabilidad de los sistemas financieros. La falta de controles y el avance tecnológico que permite operaciones en tiempo real en cualquier parte del planeta han conformado un combo propicio para la volatilidad de los flujos de muy corto plazo y de movimientos especulativos de capitales.

Una drástica reversión del flujo de capitales desestabiliza a las economías afectadas. En ese sentido, las naciones periféricas son las principales perjudicadas del cambio de “humor” de los mercados. Esteban Guida, Magister en Finanzas Internacionales, plantea que “los movimientos de capitales afectan a las economías en la medida en que éstas no tengas normativas efectivas para regularlos”.

Los investigadores del Instituto de Estudios Fiscales y Económicos (IEFE) explican en “¿Es posible regular y gravar los flujos de capitales?”,que la movilidad de los flujos de capitales produce severas perturbaciones macroeconómicas. “Es por ello que el rol de regulación de estos fenómenos ha cobrado relevancia nuevamente en los años recientes. Y los países han vuelto a diseñar un conjunto de medidas con el objeto de reducir su riesgo externo que se deriva de los distintos flujos de capitales, tratando de poner énfasis en los de mayor contenido especulativo.”

En medio de este panorama internacional, nuestro país sigue abogando por el aterrizaje de estos capitales. En su viaje a Davos, el Presidente mantuvo reuniones con numerososCEOs de multinacionales con el objetivo de seducir y conquistar a nuevos financistas. ¿Es ésta una estrategia sin costos? “El gobierno de Cambiemos está levantando restricciones para atraer capitales, pero así como fue en los 90, la falta de regulaciones efectivas puede hacer que esos capitales salgan de un momento para otro, vendiendo posiciones, cambiando sus tenencias en moneda nacional, haciendo transferencias al exterior, etc., provocando serios desequilibrios en el balance de pagos, que,de sostenerse, pueden dar lugar a presiones sobre el mercado cambiario que, en Argentina, siempre impactan sobre la estructura de preciosalimentando la inflación”, sostiene Guida.

La ortodoxia económica afirma que los controles a los capitales perjudican el financiamiento de la inversión en los países más pobres. De acuerdo con esa visión, la ausencia de barreras posibilita el financiamiento de proyectos productivos en los países periféricos.

Como hemos señalado, dejar un camino libre de barreras a todo tipo de flujo de capitales, con la ingenua esperanza de que, su sola llegada,resuelva las distorsiones macroeconómicas que desdibujan nuestra economía, es una decisión ideológica que está adoptando el actual Gobierno, sin considerar el origen ni los riesgos de los flujos que puedan acercarse al país.

Los especialistas del IEFE concluyen que “una política prudencial se debe concentrar en medidas administrativas y en la distorsión de los incentivos a la especulación por medio de impuestos al sector financiero”.

El potencial desestabilizador de los flujos de capitales es una preocupación global. Por ejemplo, diversos países europeos aplican impuestos a las transferencias financieras. Ese es el caso de Bélgica, Chipre, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Polonia y Reino Unido.

Ante la pregunta de si los controles perjudican la inversión y, en consecuencia, el desarrollo de los países más pobres, Guida responde: “No perjudican, sino que condicionan. Lo que realmente perjudica a las economías, son las inversiones especulativas que extraen recursos de la sociedad sin reparo de sus consecuencias. La pregunta es: ¿a quién beneficia este tipo de inversiones? La historia argentina responde de manera contundente: la libre movilidad de capitales, a la larga, termina generado grandes ganancias para unos pocos, y la socialización de sus pérdidas. Los países industrializados tienensus propios controles; quienes se plantean un crecimiento con desarrollo sostenible, no se confían de la liberalización del mercado, porque los beneficios asociados tarde o temprano se terminan. De hecho, qué destino tuvieron los países que siguieron estas medidas?”,pregunta el economista para poner el énfasis sobre prácticas non santas de las finanzas mundiales que, desde el inicio de una nueva era política argentina, parecieran sobrevolar esperando su oportunidad de dar nuevos zarpazos sobre la economía.

 

Ricardo Peralta

fundacion@pueblosdelsur.org

www.pueblosdelsur.org

 



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